La única semana de la temporada baja andina en que Cusco se comporta como temporada alta.
El Señor de los Temblores —el Taytacha, patrono de la ciudad desde el terremoto del siglo XVII— recorre el centro el Lunes Santo, y la ciudad entera se detiene a verlo pasar desde la Plaza de Armas. La semana combina liturgia católica y ritual andino, y culmina en una gastronomía propia de esos días. Es la fiesta de los cusqueños antes que un espectáculo para visitantes, y esa es exactamente su fuerza.
5 a 7 noches con Cusco como base, el Lunes Santo reservado en la ciudad y el Valle Sagrado y Machu Picchu repartidos en el resto de la semana. Marzo todavía es lluvioso y abril ya está seco, así que el mismo programa se vende distinto según de qué lado del calendario caiga la Pascua.
La hotelería del centro se compromete para esa semana muy por encima del resto de marzo y abril, y el Lunes Santo hay cortes de calle alrededor de la Plaza de Armas que afectan traslados y horarios. Es la excepción a la lectura de temporada baja de la sierra: quien cotiza con tarifas de temporada baja se queda sin lugar.
Con 4 a 6 meses. Fuera de esa semana, marzo y abril se resuelven con la mitad de anticipación, lo que hace fácil subestimarla.
Ventana a evitar para grupos: la ciudad está en fiesta religiosa, con hotelería tomada y circulación restringida en el centro histórico.
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