La ballena franca austral llega a los golfos de Chubut a parir y a criar, y el mes decide si el cliente la ve desde la costa o desde una embarcación.
La ballena franca austral usa los golfos protegidos de Península Valdés como área de cría. Entre junio y septiembre se concentra en el Golfo Nuevo, frente a Puerto Madryn, y se la observa desde la costa —El Doradillo permite verla a pocos metros de la orilla, sin embarcar—. Entre septiembre y diciembre se desplaza al Golfo San José y la observación se hace embarcada desde Puerto Pirámides, con mayor actividad de saltos y de crías.
3 noches en Puerto Madryn dentro de la ventana, con el formato elegido según el mes: costero y sin embarque en el invierno austral, embarcado en primavera. La península suma pingüinos, elefantes y lobos marinos según la época, así que el programa se vende como fauna marina y no como una sola especie. Encaja bien con Buenos Aires y, de septiembre en adelante, con la reapertura patagónica.
Es fauna silvestre en su hábitat: no hay avistaje garantizado, y decirlo por adelantado protege a la agencia. Las salidas embarcadas dependen del estado del mar y pueden reprogramarse en el día. La ventana exacta de operación de cada temporada la confirma el Prestador Local en la cotización.
Con 4 a 6 meses. La base hotelera de Puerto Madryn y Puerto Pirámides es acotada y los meses de mayor actividad —septiembre y octubre— son los primeros en comprometerse.
Buena ventana para un incentivo chico fuera de temporada alta: septiembre y octubre combinan actividad de fauna con hotelería disponible y clima manejable.
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