Las cataratas se recorren desde dos países: el lado brasileño (base en Foz do Iguaçu) regala la vista panorámica del conjunto, y el lado argentino (base en Puerto Iguazú) ofrece las pasarelas, los miradores de cerca y una jornada completa dentro del parque, incluida la Garganta del Diablo. Para la mayoría, lo mejor es ver primero Brasil, la postal general, y luego Argentina, el recorrido a fondo.
Marzo, abril, agosto y septiembre equilibran buen caudal, temperaturas agradables (20–30 °C) y afluencia manejable. De mediados de diciembre a mediados de febrero hace calor intenso, más de 35 °C, y hay más gente, aunque el caudal es el más espectacular.
Dos días —uno por lado— es lo habitual. Con un día alcanza para ver un solo lado; con tres se suma el paseo náutico, el Parque das Aves o Itaipú.
El Sendero Superior e Inferior y la Garganta del Diablo del lado argentino; el paseo panorámico y las pasarelas finales del lado brasileño; el Parque das Aves junto a la entrada de Brasil.
Dos noches de este lado justifican las pasarelas completas más el bote; con una sola noche, el cliente alcanza a ver la Garganta y poco más. La panorámica brasileña se agrega como media jornada y no reemplaza al lado argentino.
Cuatro a ocho semanas. Para enero, febrero y Semana Santa, de tres a cuatro meses.
El bote moja de verdad, así que hay que prever muda de ropa y bolsa estanca. El cruce a Brasil consume medio día e implica pasaporte: no conviene apilarlo con un vuelo de la tarde.
Coordinamos el cruce de frontera entre ambos parques dentro del programa, para que el traslado de un lado al otro no consuma la visita.
Las tarifas son netas (mayoristas) y están reservadas a agencias de viajes y tour operadores, que inician sesión para verlas y aplicar su propio margen. El público ve un precio de venta orientativo (“desde”); la tarifa neta nunca se muestra fuera del portal de agencias.
La mayoría de las reservas se confirman de inmediato y el voucher se envía por correo en pocos minutos. Cuando un servicio figura como «En proceso», RUMBO LIBRE está confirmando la disponibilidad final con la operadora receptiva en destino, normalmente en un plazo de 24 a 48 horas hábiles.
Las cancelaciones se rigen por la Cláusula 7 de los Términos: más de 30 días antes del servicio, sin penalidad y con reembolso íntegro; entre 15 y 30 días, 25%; entre 8 y 14 días, 50%; entre 3 y 7 días, 75%; menos de 72 horas antes del inicio o no presentación, 100%. Algunos destinos —la Patagonia, la Amazonía y las fechas de alta demanda en temporada alta— aplican condiciones más estrictas, indicadas en la cotización. La tabla anterior es indicativa: las condiciones aplicables a cada reserva son las confirmadas en la cotización y pueden ser más estrictas en temporada alta, días festivos o cuando un proveedor aplica su propia política.
Las solicitudes de cambio deben llegar a RUMBO LIBRE con un mínimo de 72 horas hábiles de antelación al inicio del servicio. Los cambios se gestionan con la operadora receptiva según disponibilidad, y se aplica cualquier diferencia de tarifa. En servicios privados, el cambio de nombre puede requerir reemitir la reserva a la tarifa vigente.
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