Río concentra en una sola bahía lo que define a Brasil: el Cristo Redentor sobre el Corcovado, el Pan de Azúcar asomado al Atlántico, y las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon separadas de la selva urbana del Parque Nacional de Tijuca por apenas unos minutos. Es una escala casi obligada al abrir un programa por Brasil, y funciona tanto como primera parada de un circuito como estadía independiente.
El invierno austral (mayo a octubre) es más fresco y seco: la mejor ventana para caminatas en Tijuca, parapente y miradores despejados. El verano (diciembre a marzo) es caluroso y de playa; febrero trae el Carnaval, con gran demanda y tarifas altas, así que conviene reservar con mucha anticipación. Marzo–mayo y septiembre–octubre equilibran clima y ocupación.
Tres a cinco noches permiten cubrir Corcovado, Pan de Azúcar, las playas y una excursión a Tijuca sin apuro.
Cristo Redentor (Corcovado), Pan de Azúcar, la Escalera de Selarón, la Catedral Metropolitana y el Maracanã; para quien tenga un día extra, la selva de Tijuca.
Cuatro a cinco noches funcionan para un primer viaje: Corcovado, Pan de Azúcar, una tarde de playa y una salida a Tijuca. Para un cliente que repite, tres noches y una extensión a Búzios o a Foz do Iguaçu rinden más que alargar la estadía en la ciudad.
Fuera de temporada alta, cuatro a seis semanas alcanzan. Para diciembre, enero y la semana de Carnaval, de ocho a doce meses, y dentro de los seis meses lo que queda en la zona sur ya no es lo que el cliente pidió.
Galeão recibe el tráfico internacional y Santos Dumont el doméstico, a distinta distancia de la zona sur: conviene definir cuál antes de cotizar el traslado. Corcovado y Pan de Azúcar dependen de visibilidad, así que programarlos con margen dentro del itinerario evita rehacer el día.
Las visitas al Corcovado y al Pan de Azúcar rinden más temprano en el día, antes de la nubosidad y de los grupos; las coordinamos por fecha y disponibilidad dentro del programa.
Las tarifas son netas (mayoristas) y están reservadas a agencias de viajes y tour operadores, que inician sesión para verlas y aplicar su propio margen. El público ve un precio de venta orientativo (“desde”); la tarifa neta nunca se muestra fuera del portal de agencias.
La mayoría de las reservas se confirman de inmediato y el voucher se envía por correo en pocos minutos. Cuando un servicio figura como «En proceso», RUMBO LIBRE está confirmando la disponibilidad final con la operadora receptiva en destino, normalmente en un plazo de 24 a 48 horas hábiles.
Las cancelaciones se rigen por la Cláusula 7 de los Términos: más de 30 días antes del servicio, sin penalidad y con reembolso íntegro; entre 15 y 30 días, 25%; entre 8 y 14 días, 50%; entre 3 y 7 días, 75%; menos de 72 horas antes del inicio o no presentación, 100%. Algunos destinos —la Patagonia, la Amazonía y las fechas de alta demanda en temporada alta— aplican condiciones más estrictas, indicadas en la cotización. La tabla anterior es indicativa: las condiciones aplicables a cada reserva son las confirmadas en la cotización y pueden ser más estrictas en temporada alta, días festivos o cuando un proveedor aplica su propia política.
Las solicitudes de cambio deben llegar a RUMBO LIBRE con un mínimo de 72 horas hábiles de antelación al inicio del servicio. Los cambios se gestionan con la operadora receptiva según disponibilidad, y se aplica cualquier diferencia de tarifa. En servicios privados, el cambio de nombre puede requerir reemitir la reserva a la tarifa vigente.
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