El Valle Sagrado del Urubamba corre entre Cusco y Ollantaytambo por debajo de la ciudad —el fondo del valle ronda los 2.800 m frente a los 3.400 m de Cusco—, lo que lo vuelve la primera parada lógica al bajar del avión y no un paseo de medio día. Reúne los sitios incas de Pisac y Ollantaytambo, las terrazas de Moray, las salineras de Maras y la estación de la que salen los trenes a Machu Picchu.
La estación seca, de abril a octubre, deja mañanas despejadas y noches frías; junio a agosto es el período de mayor demanda. De noviembre a marzo llueve sobre todo por la tarde, el valle está verde y hay más disponibilidad. Los sitios y los trenes operan todo el año.
Dos noches en el valle permiten aclimatarse y repartir Pisac, Ollantaytambo y el circuito de Maras y Moray en jornadas suaves. Con una sola noche conviene elegir un eje —Pisac o Maras y Moray— y dejar Ollantaytambo para la mañana del tren.
El sitio arqueológico de Pisac y su mercado; la fortaleza de Ollantaytambo y el pueblo que sigue habitado sobre trazado inca; las terrazas circulares de Moray y las salineras de Maras; y los telares de Chinchero, en el borde alto del valle.
Dos noches en el valle apenas llega el vuelo, y recién después Cusco: se aclimata mejor y se acorta el traslado a la estación de Ollantaytambo. Es también donde está la hotelería de resort, útil cuando el cliente pide confort además de sitios.
Tres a cuatro semanas fuera de temporada alta. Para junio a agosto se reserva con meses, y el tren y la entrada a Machu Picchu se bloquean antes que el hotel.
El fondo del valle está entre 2.600 y 3.000 m y Chinchero por encima de los 3.700 m, así que el orden de las visitas importa. Los traslados internos son cortos, pero la ruta de Maras y Moray suma altura. Las noches son frías todo el año, incluso en verano.
Ubicamos las primeras noches en el valle, más bajo que Cusco, para una aclimatación progresiva, y ordenamos las visitas de menor a mayor exigencia. La salida a Machu Picchu se arma desde Ollantaytambo, con el traslado a la estación calculado sobre el horario del tren.
Las tarifas son netas (mayoristas) y están reservadas a agencias de viajes y tour operadores, que inician sesión para verlas y aplicar su propio margen. El público ve un precio de venta orientativo (“desde”); la tarifa neta nunca se muestra fuera del portal de agencias.
La mayoría de las reservas se confirman de inmediato y el voucher se envía por correo en pocos minutos. Cuando un servicio figura como «En proceso», RUMBO LIBRE está confirmando la disponibilidad final con la operadora receptiva en destino, normalmente en un plazo de 24 a 48 horas hábiles.
Las cancelaciones se rigen por la Cláusula 7 de los Términos: más de 30 días antes del servicio, sin penalidad y con reembolso íntegro; entre 15 y 30 días, 25%; entre 8 y 14 días, 50%; entre 3 y 7 días, 75%; menos de 72 horas antes del inicio o no presentación, 100%. Algunos destinos —la Patagonia, la Amazonía y las fechas de alta demanda en temporada alta— aplican condiciones más estrictas, indicadas en la cotización. La tabla anterior es indicativa: las condiciones aplicables a cada reserva son las confirmadas en la cotización y pueden ser más estrictas en temporada alta, días festivos o cuando un proveedor aplica su propia política.
Las solicitudes de cambio deben llegar a RUMBO LIBRE con un mínimo de 72 horas hábiles de antelación al inicio del servicio. Los cambios se gestionan con la operadora receptiva según disponibilidad, y se aplica cualquier diferencia de tarifa. En servicios privados, el cambio de nombre puede requerir reemitir la reserva a la tarifa vigente.
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