Lima concentra en una sola ciudad el pasado colonial, el legado precolombino y una gastronomía reconocida mundialmente. Su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad, mientras Miraflores y Barranco miran al Pacífico desde sus acantilados. Puerta de entrada aérea del país, es la escala casi obligada al abrir un programa por Perú.
De diciembre a abril el verano trae cielos soleados y ambiente de playa. De junio a octubre domina la garúa, con cielos grises y temperaturas frescas, aunque la ciudad sigue siendo visitable todo el año.
Dos o tres días permiten combinar el centro histórico, los museos y los barrios costeros sin prisa. Como puerta de entrada, suele integrarse con Cusco, Arequipa o Paracas dentro de un programa mayor.
La Plaza Mayor y el convento de San Francisco en el centro histórico; el Museo Larco de arte precolombino; el malecón de Miraflores sobre el Pacífico; el bohemio Barranco; y una experiencia gastronómica de cebiche y cocina peruana.
Dos noches, vendidas como museos y gastronomía y no como una escala a soportar antes de Cusco. La segunda pasada por la ciudad, al volver de la sierra, es donde se absorbe cualquier atraso de vuelo interno.
Cuatro a ocho semanas. Los restaurantes de referencia se reservan con bastante más anticipación que el hotel.
Casi todo itinerario peruano pasa dos veces por Lima: conviene armar el programa con esa segunda pasada en mente en lugar de tratarla como tiempo perdido. La nubosidad costera de los meses grises baja la luz, no la temperatura ni el interés.
Coordinamos traslados, city tour con guía y reservas gastronómicas a través de proveedores locales de confianza. Las mesas en los restaurantes más solicitados conviene reservarlas con antelación, especialmente en temporada alta.
Las tarifas son netas (mayoristas) y están reservadas a agencias de viajes y tour operadores, que inician sesión para verlas y aplicar su propio margen. El público ve un precio de venta orientativo (“desde”); la tarifa neta nunca se muestra fuera del portal de agencias.
La mayoría de las reservas se confirman de inmediato y el voucher se envía por correo en pocos minutos. Cuando un servicio figura como «En proceso», RUMBO LIBRE está confirmando la disponibilidad final con la operadora receptiva en destino, normalmente en un plazo de 24 a 48 horas hábiles.
Las cancelaciones se rigen por la Cláusula 7 de los Términos: más de 30 días antes del servicio, sin penalidad y con reembolso íntegro; entre 15 y 30 días, 25%; entre 8 y 14 días, 50%; entre 3 y 7 días, 75%; menos de 72 horas antes del inicio o no presentación, 100%. Algunos destinos —la Patagonia, la Amazonía y las fechas de alta demanda en temporada alta— aplican condiciones más estrictas, indicadas en la cotización. La tabla anterior es indicativa: las condiciones aplicables a cada reserva son las confirmadas en la cotización y pueden ser más estrictas en temporada alta, días festivos o cuando un proveedor aplica su propia política.
Las solicitudes de cambio deben llegar a RUMBO LIBRE con un mínimo de 72 horas hábiles de antelación al inicio del servicio. Los cambios se gestionan con la operadora receptiva según disponibilidad, y se aplica cualquier diferencia de tarifa. En servicios privados, el cambio de nombre puede requerir reemitir la reserva a la tarifa vigente.
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