La semana en que Mendoza cierra la cosecha, y la única del año en que la región vitivinícola se vende sola.
La Vendimia es el cierre de la cosecha convertido en acto multitudinario: la bendición de los frutos, la elección de la reina y el espectáculo central en el anfiteatro del Parque General San Martín, con la ciudad y las bodegas girando alrededor durante cinco días. Las fiestas de cada departamento vienen antes y son más chicas y más locales, un buen recurso para un cliente que prefiere evitar la masividad.
3 a 5 noches en Mendoza con las bodegas repartidas por valle —Luján de Cuyo y el Valle de Uco tienen carácter distinto y conviene no mezclarlos en un mismo día— y el acto central como cierre. Se combina con Buenos Aires en la misma semana, y en marzo la Patagonia todavía está abierta, así que el programa admite una tercera etapa que en enero sería impagable.
Marzo es cosecha: las bodegas están trabajando, lo que hace la visita más interesante y también más restringida, con horarios acotados y grupos limitados. La hotelería de la ciudad y las bodegas boutique se comprometen para esa semana bastante antes que el resto del otoño.
Con 4 a 6 meses. Es un plazo cómodo comparado con el Carnaval o el Réveillon, pero las bodegas con mesa propia y las habitaciones en finca son pocas y se agotan primero.
Buena ventana para un incentivo: hay motivo de viaje, las fincas tienen espacio para grupos chicos y el clima acompaña. Para un congreso urbano grande, la semana central compite por las mismas habitaciones.
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